lunes, 15 de abril de 2013
Los Futuros Profesionales También Bailan
Las fusiones, tambores, guitarras eléctricas, flautas, la conjugación con los ritmos tradicionales, llaman la atención de aquellos estudiantes que inconscientemente empiezan a moverse al ritmo de la música, sin entender que les gusta tanto. En la clase de danza y teatro se denota una especial sensación de agrado que empieza desde que llegamos al salón con ropa cómoda, sin ataduras de formas y empezamos la exploración libre, cada estudiante bajo un estímulo visual básico, propone lo que es en su esencia, sacar lo más bello de sí mismo. Sube al escenario aquel bailarín o actor empírico que deja sus temores a un lado y expone su propia danza, su propia interpretación, su propio lenguaje; además, es un radar que captura cualquier indicación, variación o sugerencia que se le propone. El trabajo en equipo es una de las características importantes en el taller. Como me comunico, me reconozco y como lo hago con el otro observándolo, entendiéndolo, para enseguida adentrarme en su kinesfera y entablar una conversación corporal.
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| Ilustración: Jhon Jairo Cabezas |
miércoles, 10 de abril de 2013
Gordos, Flacos y Comida en el Cómic y la Animación
Mafalda se preguntó alguna vez si la sociedad de consumo ya se estaba volviendo saciedad de consumo, y tuvo razón. Esta niña que se volvió en cuestión de una década la gran historieta latinoamericana se hizo famosa tanto por su cuesionamiento al mundo como por su odio a la sopa; pero nunca padeció de los desórdenes alimenticios ni físicos de muchos de sus vecinos trazados a pluma y tinta sobre un papel. Los dibujos animados y las historietas han mostrado los profundos conflictos del ser humano con la comida, y desde nuestra infancia temprana así lo hemos detectado; al punto de aprender a desconfiar de la palabra Dieta en ciertas ocasiones. Entre los glotones y bebedores más famosos del noveno arte podemos citar a Garfield: Su feliz cinismo se alimenta de lasagna y cualquier cosa que se pueda comer (de hecho, se dice que nació detrás de un restaurante de comida italiana, y el hecho fue declarado calamidad pública). Olafo, el Viquingo amargado de Dick Browne lo vemos jartando cerveza y vino directamente del barril y acabando con las existencias de lo que prepara su esposa Helga, razón por la cual mantiene su redonda figura que no se rebaja ni siquiera cuando anda saqueando a Europa. Obelix, el compañero eterno de Asterix que se la pasa transportando menhires y poniendo soldados romanos en órbita, no es que sea gordo, sino bajo de tórax a causa de su régimen exclusivo de jabalíes asados. Lorenzo Parachoques no engorda un ápice a pesar de sostener a dos manos y en la cabeza sus famosos sánduches de cinco pisos, y así sucesivamente surge la apología a la gula en muchas historietas, y a veces aparece su contraparte basada en el hambre a nombre de personajes que de gordos poco o nada tienen.
Inspiración Imposible
¿Quién se inspira aquí cuando las condiciones elementales de creación e innovación no están dadas? Pensando en la ciudad como inspiración, basta con transitarla ahora, por ejemplo por la Calle 26, y sentirse atravesando Kosovo, por una vía principal remodelada en el marco de la ola invernal y el escándalo político del carrusel de la contratación. Se dice que al 2025 Bogotá va a ser una de las ciudades líderes en América Latina, pero es imposible no ver el desastre de su infraestructura que causan las inundaciones, además de todos los servicios que no se prestan debidamente y del desmoronamiento causado por el abandono de lo ejecutado en administraciones públicas anteriores.
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