lunes, 15 de abril de 2013

Los Futuros Profesionales También Bailan



    Las fusiones, tambores, guitarras eléctricas, flautas, la conjugación con los ritmos tradicionales, llaman la atención de aquellos estudiantes que inconscientemente empiezan a moverse al ritmo de la música, sin entender que les gusta tanto. En la clase de danza y teatro se denota una especial sensación de agrado que empieza desde que llegamos al salón con ropa cómoda, sin ataduras de formas y empezamos la exploración libre, cada estudiante bajo un estímulo visual básico, propone lo que es en su esencia, sacar lo más bello de sí mismo. Sube al escenario aquel bailarín o actor empírico que deja sus temores a un lado y expone su propia danza, su propia interpretación, su propio lenguaje; además, es un radar que captura cualquier indicación, variación o sugerencia que se le propone. El trabajo en equipo es una de las características importantes en el taller. Como me comunico, me reconozco y como lo hago con el otro observándolo, entendiéndolo, para enseguida adentrarme en su kinesfera y entablar una conversación corporal. 



Ilustración: Jhon Jairo Cabezas


     El órgano más grande del cuerpo, “la piel”, habla y se expresa desde la época de las cavernas. Somos seres expresivos que comunicamos sensaciones y emociones con el rostro, hablamos con las manos, queremos decir algo con el cabello, damos una idea de lo que sentimos con todo el cuerpo. Aunque nos detengan en este sentido de comunicación, tenemos la posibilidad de retomarlo una y otra vez a través del arte de la expresión corporal, de la danza. Esto es lo que propongo a mis estudiantes, y expongo como herramienta vital para la formación del ser humano; como aporte personal brindándole confianza y seguridad, que despierta su creatividad fortaleciendo a cualquier tipo de profesional en sus destrezas y habilidades evidenciándose además con la experiencia. 
    En toda Colombia se baila y Bogotá no es la excepción, hay una necesidad inconsciente que nos lleva a buscar la danza como salida de la monótona capital, aunque en la actualidad las actividades artísticas y culturales se han instalado de manera más segura en los teatros y en los espacios no convencionales, aún nos falta mucho para entender que nacimos naturalmente artistas, desde niños buscando la manera de expresarnos, de hacer que nos escuchen de mil maneras posibles. 
    Este es un buen tiempo para reafirmar la inclusión de las artes en las entidades de educación superior, es un buen tiempo para opinar y reflexionar, de expresar libremente nuestra posición ante la vida. 

ADRIANA VALDEZ

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