[...] You play the guitar on the MTV / That ain't workin' that's the way you do it / Money for nothin' and chicks for free / Now that ain't workin' that's the way you do it […] (Tocas la guitarra en la MTV / Eso no es trabajar es tu forma de ser / Dinero por nada y chicas gratis / Eso no es trabajar, es tu forma de ser)[1]. Las palabras dejan en el papel algo tan intenso como lo que las guitarras en nuestra memoria auditiva. Continúan sonando, trascienden y son evidencia de una voz proclamada líder sobre muchos. Una vez más se ratifica el poder que la música ejerce sobre las masas. Pero… no lo tomemos tan a la ligera, que no es solo la música en sí. Es el poder en que la música se soporta, en el mundo que en torno a ella se erige, y con él, su poder se hace inquebrantable a la hora de captar, influenciar y revolucionar las masas. Así las masas se mueven y se proclaman agotadas y ávidas de un resurgir: [...] Rise up and take the power back, it's time that / The fat cats had a heart attack, you know that / Their time is coming to an end / We have to unify and watch our flag ascend. [...] (Levántate y toma el poder de nuevo, es hora de que / los gatos gordos tengan un ataque al corazón, tú sabes que / su hora está llegando a su fin / Tenemos que unirnos y ver nuestra bandera ascender)[2]. Será como cuando U2 le pide a gritos al mundo que rinda un real tributo a la dignidad humana, a los héroes de la historia –selección de seres en la que caben, sin lugar a dudas, y sin ánimo de herir susceptibilidades o sensibilidades, tanto Jesucristo como Martin Luther King o el Che- : [...] free at last / they took your life / but they could not take your pride / In the name of love / one more in the name of love [...] (libre al fin, ellos tomaron tu vida, pero nunca tu orgullo –tu dignidad- / en el nombre del amor / uno más en el nombre del amor)[3].
Más allá de los notables solos de Mark
Knopfler, de los electrónicos y poderoso ambientes de Matt y de las
desgarradoras segundas voces de Bono y The Edge, la trascendencia se configura
dentro del mensaje incorporado a un espectáculo preparado para gustar e
impactar. Pues, viéndolo bien, en eso radica el poder. Radica en que el
espectáculo tiene su causa, pero no tendría el éxito que tiene si no se
cumplieran dos elementales requisitos: pasión y talento.
Pasión, explícita en la entrega, en el
corazón, en la ira y en la exaltación, evidentes en la genuina prosa y/o lírica
del rock que hoy nos toca, así como en el estribillo que escuchamos y se nos
queda sonando en la cabeza, por su loca sobriedad sumergida en atmósferas
musicales con nombre propio y timbres vocales de buen gusto. Talento… bueno,
¿cómo más corroborarlo? Tendremos que sentarnos a escuchar y apreciar a los
verdaderos artistas que no le temen a ser populares (tómate tu tiempo, querido
lector, la referencia de las canciones está al pie del texto, ¡vale la pena!).
La fama es poder, y el mensaje, este mensaje, es claro, tiene eco, resuena
después de varios años gracias a que subió al pedestal y fue reconocido en
miles de rincones del planeta. Ellos, los artistas, no le temen a ser
populares, y en vez de ello le sacan provecho para hablar por muchos, se toman
la libertad de decir, entre sublimes acordes, lo que muchos debieron decir.
¿El significado? Cada uno tendrá que
interpretarlo, eso es lo que hace tan bello el asunto de que la música sea un
arte, una de las grandiosas artes de la humanidad, eso es algo que enaltece el
espíritu humano y exige de él lo mejor. Al fin, lo que trasciende es lo que el
hombre se queda para él, es decisión propia y es cosa de tomarlo. Pase lo que
pase, el poder es innegable… como bien diría Matt al final de su revolucionario
himno: “We will be victorious!”[4]


En la segunda parte de CONTRASTE, invitamos a un gran amigo y músico Francisco Vanegas, para que nos hablara un poco de su relación con la música.
ResponderEliminarRock & Roll FOREVER.
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